Presentando nuestros cuerpos en sacrificios vivos para Dios



En el capítulo 12, en los versículos 1 en adelante, Pablo presenta a los cristianos de Roma, una series de instrucciones y deberes, los cuales debemos de aplicar, para vivir una vida agradable y santa delante de Dios.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Romanos 12:1 RVR60.

<< Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios >> Pablo le está pidiendo a los cristianos de Roma, que por la misericordia de Dios ¿Qué implica la misericordia de Dios? Implica su tardanza para la ira, su perdón ante la iniquidad y la rebeldía (Número 14:18). La misericordia de Dios son muchas (Salmos 119:156) y esta misericordia de Dios, es para los que aman su nombre (Salmos 119:132). Por consiguiente debemos de vivir una vida en rectitud para Dios, porque gracia a su misericordia el nos rescató del pecado.

<< Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios >> Esa multitud de misericordia de Dios, nos debe mover ha presentar nuestros cuerpos como en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.

(Nuestros cuerpos) significa entregarnos por completo a Dios, sin restricciones. 

(Sacrificio vivo) En el Antiguo Pacto, se hacia sacrificio de animales, para agradar a Dios, y estar en comunión. Ahora en la gracia (Nuevo Testamento) debemos de hacer sacrificio vivo ¿Que significa? que nuestros cuerpos sean sometido a la voluntad de Cristo, que rechacemos todo acto pecaminoso que nos pueda contaminar, que vivamos ofreciendo sacrificios en alabanza a nuestro Padre celestial, porque los que Él demanda es obediencia (1Samuel 15:22).

En estos últimos tiempos, presentemos nuestros cuerpos vivos en santidad para Dios, porque el diablo lo que busca es que nosotros nos descuidemos del camino de Dios, que desobedezcamos, que vivamos en desobediencia, en contiendas, en envidia, y que nos olvidemos de que Cristo está a la puerta (Apocalipsis 22:7). Levantémonos en pie de guerra, para librar la buena batalla cada día, hasta que estemos ante la presencia de nuestro Señor Jesucristo amen.

DOMINGO CRUZ MINISTERIO.

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