Testimonio: Mi vida en la brujería y el encuentro con la fe
Inicios y vida en la religión
Mi sueño era ser "pai" de santo. Metí a toda mi familia y amigos en la brujería; hacíamos desastres en las ciudades soltando "despachos": mesas servidas, bandejas, pochoclo y animales, dependiendo de las ofrendas que se usaran.
Mi sueño era ser "pai" de santo. Metí a toda mi familia y amigos en la brujería; hacíamos desastres en las ciudades soltando "despachos": mesas servidas, bandejas, pochoclo y animales, dependiendo de las ofrendas que se usaran.
Pasaron los años y conocí a mi esposa, Paula, en un boliche. Ella vivía en Neuquén y yo en Centenario. Al principio, jamás le conté lo que hacía. Cuando quería hacer trabajos de brujería, le mentía diciendo que iba a ver a mi familia. Con el tiempo, conseguí trabajo en una empresa petrolera, pero tras accidentarme la pierna con un cable malacate, tuvimos que dejar el alquiler y mudarnos a Centenario.
Pactos y rituales oscuros
Antes de mudarnos, realicé rituales para "prosperar". Fui al cementerio y traje restos óseos (una calavera y partes de extremidades) para hacer un "valero" con una "seguranza". En esos ritos, se usan entidades como el Yucaveira, que muerde el cogote de las gallinas para sellar pactos de sangre.
Antes de mudarnos, realicé rituales para "prosperar". Fui al cementerio y traje restos óseos (una calavera y partes de extremidades) para hacer un "valero" con una "seguranza". En esos ritos, se usan entidades como el Yucaveira, que muerde el cogote de las gallinas para sellar pactos de sangre.
Finalmente, no pude mentirle más a Paula porque debía inaugurar mi propio templo y traer las imágenes. Le dije que pertenecía a la religión Umbanda. Ella aceptó acompañarme, aunque la Biblia dice que el reino de Satanás no se divide. En la práctica, esto es relativo: las entidades trabajan para quien mejor pague.
La corrupción espiritual y las posesiones
Vi cómo la brujería destruye matrimonios atacando la intimidad (causando frigidez o impotencia) a través de entidades como Pombagira. Recuerdo un caso donde un hombre pidió ayuda para su matrimonio y, media hora después, llegó su amante con mucho dinero para pedir un trabajo en contra de ese mismo hombre. La entidad aceptó el dinero de la amante para destruir a quien acababa de ayudar.
Vi cómo la brujería destruye matrimonios atacando la intimidad (causando frigidez o impotencia) a través de entidades como Pombagira. Recuerdo un caso donde un hombre pidió ayuda para su matrimonio y, media hora después, llegó su amante con mucho dinero para pedir un trabajo en contra de ese mismo hombre. La entidad aceptó el dinero de la amante para destruir a quien acababa de ayudar.
Cuando hablo de que una entidad "baja", me refiero a una posesión literal. Como médium, perdés el control. Yo llegué a tomarme siete botellas de whisky en una noche bajo posesión y, al irse el demonio, no tenía ni rastro de alcohol en sangre. He visto gente cortarse con facas o apagarse habanos en el pecho sin sentir dolor ni dejar heridas profundas, solo marcas superficiales. También existe una fuerte perversión sexual en estos ritos, donde se utilizan trabajadores sexuales o se aprovechan de orientaciones sexuales para que las entidades interactúen con los presentes.
El don de Dios y la confrontación
El cambio empezó cuando llevé a Paula a una sesión. Al entrar, el "pai" me detuvo y me dijo: "Sacala de acá, ella tiene un don de Dios, yo no puedo trabajar con ella presente". Yo pregunté confundido qué Dios, y él mencionó a Oxalá (que en el sincretismo representan como Jesús). Le dije que si ella se iba, yo también, así que la dejaron quedarse en la puerta.
El cambio empezó cuando llevé a Paula a una sesión. Al entrar, el "pai" me detuvo y me dijo: "Sacala de acá, ella tiene un don de Dios, yo no puedo trabajar con ella presente". Yo pregunté confundido qué Dios, y él mencionó a Oxalá (que en el sincretismo representan como Jesús). Le dije que si ella se iba, yo también, así que la dejaron quedarse en la puerta.
Al salir, Paula me dijo con firmeza: "Esto no es de Dios". Ella recordaba que, de niña, su abuela la llevaba a la iglesia evangélica y le leía que no es bueno consultar a los muertos. Esa palabra sembrada en su infancia se manifestó en ese momento crítico.
La Iglesia como "Portal Espiritual"
Mucha gente cree que los umbandistas viven atacando a los evangélicos, pero dentro del templo no lo veíamos así. Para nosotros, la iglesia evangélica, al igual que los hospitales, las funerarias o los centros de poder político, eran "portales espirituales". No dejábamos ofrendas afuera de las iglesias para dañarlas, sino para aprovechar la energía de ese "portal" en beneficio propio o para que el "despacho" tuviera más fuerza. Fuente: Youtube/La Corriente
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