Dios no quiere que el hombre perezca, sino que proceda al arrepentimiento


( PUBLICACIÓN ACTUALIZADA )


El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2Pedro 3:9 RVR60.

<< El Señor no retarda su promesa >> Aquí en estas Palabras, Pedro se está refiriendo a Dios, el cual no detiene su promesa, sino que sin lugar a dudas Él vendrá (Habacuc 2:3).

<< Según algunos la tienen por tardanza >> Estas personas que tenían por tardanzas la promesa de Dios, eran que estaban siendo influenciadas por los impíos, por
sus constantes expresiones ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? (2P. 3:4). ¿Cual es esta promesa? La promesa que esperamos también nosotros, la venida de Cristo, a buscar su iglesia, esa es la  promesa para el cristiano (1Ts.4:13-18). Los primeros cristianos estaban impaciente por recibir la venida de Cristo, pero Pedro le está alentando a no desmayar, sino ha esperar pacientemente en Dios. Nota: Acaso tu eres de los cristianos, de los impíos que tienen por tardanza la promesa de Dios, que porque no ocurre nada comienza a darle rienda suerta a la carne, que porque no ocurre nada estás en amistad con el mundo, que porque no ocurre nada le a dado cabida al odio en tu corazón, que porque no ocurre nada estás más frío que el hielo, que porque no ocurre nada no te somete a Dios, que porque no ocurre nada vive tu vida a tu manera, que porque no ocurre nada tiene doble vida, que porque no ocurre nada anda de brazo con el diablo, que porque no ocurre nada eres un falso, que porque no ocurre nada te has olvidado de Dios. Arrepiéntete.  

¿Cual es la respuesta para los cristianos que se impacientan? Que Dios es paciente ( Longanimidad)  para con el hombre ( Ro. 2: 4).  Dios en su misericordia infinita no quiere que el hombre se pierda ( Por eso se está predicando la palabra de Dios en todo el mundo), Dios en el tiempo de Noé esperó 120 años para derramar el juicio, y el tiempo que estamos viviendo, lleva ya aproximadamente dos mil años, dándoles oportunidad para que el hombre se arrepienta  y reciba a Cristo como su único Salvador. Pero cuando el día del Señor venga, será como ladrón en la noche, el cual sobrevendrá destrucción repentina (1Ts.5: 2-3).

DOMINGO CRUZ.

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