Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.2 Crónica 7:14.

El sol quemará a los hombres en esta tierra


En el capítulo 16 de Apocalipsis conocemos lo que son Las Copas de la Ira en el período de la Gran Tribulación, período en el cual caerán juicios de Dios sobre esta tierra.


INTRODUCCIÓN


El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. Apocalipsis 16:8-9 RVR60.

(( El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol )) El derramamiento de cada una de las copas simboliza un juicio, y significa en este caso que el derramamiento de la copa
sobre el sol, es que el juicio procederá del sol.

(( Al cual fue dado quemar a los hombres con fuego )) Al sol se le dará la autoridad para que queme a los hombres con fuego en un grado superior nunca visto. Nota: En el diluvio el juicio de Dios fue con agua, ahora el juicio en la gran tribulación que viene para los malvados es con fuego.

(( Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas )) Este versículo indica que el sol sufrirá un cambio en el cual sus rayos calentaran en gran extremo, esto ará que se produzca un calor intenso como nunca ante a ocurrido. Nota: Perverso y engañoso es el corazón del hombre (Jeremías 17:9). Aun el hombre en esa condición en la que se encontrará, blasfemará a Dios. Por consiguiente conocemos que el hombre sin Cristo, lo que tiene en su corazón es la maldad, el engaño, y su dirección va rumbo a la condenación de su alma en el infierno. La pregunta es: ¿Te quedarás en la tierra para que el sol te queme vivo? por tu desobediencia, por tu mundanalidad, por tu carnalidad, por tu creencia en el Papa, por tu religiosidad, por tu hechicería, por tu brujería, por tu santería, por tu odio, por tu drogadicción, por tu alcoholismo, por tu doble vida, por tu falsedad, por tu avaricia, por tu fornicación, por tu cobardía, por tu endurecimiento de corazón, por tu rebeldía, arrepiéntete, recibe a Jesucristo en tu corazón como el único y suficiente salvador, y escapa a lo que viene, porque la única vía de escape es Cristo Jesús. Porque horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo (Hebreos 10:31).

DOMINGO CRUZ.

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La Armadura de Dios

Santidad

El NT emplea el término «hagios» que también en ocasiones significa separado, consagrado, puesto aparte (Lc. 2:23), pero con mayor frecuencia «puro». Ser santo es ser sin «mancha, ni arruga ni cosa semejante» (Ef. 5:26-27). Y en 2 Co. 7:1 se lee: «Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios ». Nuestra santidad está estrechamente relacionada con la de Dios. «Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos» (Lv. 20:26). Si este pasaje menciona la separación, también todo el capítulo habla de pureza de conducta.

La Salvación


Sólo a través de la fe en Jesús puedes ser salvo, y para recibir la fe, es por el oír la palabra de Dios. Debes de leer, de oír la palabra de Dios, de entrar en un clamor a Dios por un arrepentimiento, por un aceptar a Cristo en tu corazón como único salvador en tu vida, debes recibir la palabra de Dios en tu corazón hasta que se produzca un cambio, una transformación en tu vida que sólo la produce el Espíritu Santo en tu corazón para hacerte una nueva criatura, busca a Jesús, rindete a sus pies, recibelo en tu corazón y vida, no desmayes, clama con todo tu corazón a Dios amen.

Perseverancia

Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que {el Señor} ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12.

Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y {de la que} hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos. 1 Timoteo 6:12.

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