Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.2 Crónica 7:14.

Nuestras batallas se la entregamos a Dios



(2Samuel 5: 6-10 RVR60)

6- Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá).
7- Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. 8- Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. 9- Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro. 10- Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él.

(V.6) Debemos de conocer que cuando caminamos en la dirección de Dios, rumbo a las promesas que Jehová nos a dado, tendremos oposiciones espirituales satánicas, que saldrán a nuestro encuentro, y nos dirán que no la podremos tomar, y aún más no querrán amedrentar, intimidar, desfallecer.
(V.7) El Cristiano debe de saber en quien a creído, como David, que no se desfalleció, sino que siguió hacia delante su camino, confiando no en sus fuerza, sino en Dios, como poderoso gigante (Jeremías 20:11).
(V.8) Como David, todo cristiano que ha recibido a Cristo en su corazón, como único y suficiente salvador, va ha tener un adversario espiritual, que es el diablo, que se manifestará muchas veces a través de las personas que él dirige, pero debemos de hacer como hizo David, primeramente dependencia de Dios, luego santidad, oración, y  en el nombre de Jesús, los adversarios no físicos, sino espirituales serán derrotados.
(V.9) Debemos de tomar nuestra fortaleza, que como a David, Dios se la entregó ¿Y que hizo David para apoderarse de la fortaleza? No se amedrentó por sus adversario que le salieron a su encuentro, Confió en Dios para seguir hacia delante, Enfrentó a sus adversario no con su fuerza, Su dependencia y fidelidad a Dios, le hizo dar la victoria.
(V.10) Siempre tenemos que caminar hacia delante, no importando las oposiciones que salgan a nuestro encuentro, porque cuando Jehová Dios de los ejercito está con nosotros, quien contra nosotros (Ro.8: 31). 

DOMINGO CRUZ MINISTERIO.   

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La Armadura de Dios

Santidad

El NT emplea el término «hagios» que también en ocasiones significa separado, consagrado, puesto aparte (Lc. 2:23), pero con mayor frecuencia «puro». Ser santo es ser sin «mancha, ni arruga ni cosa semejante» (Ef. 5:26-27). Y en 2 Co. 7:1 se lee: «Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios ». Nuestra santidad está estrechamente relacionada con la de Dios. «Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos» (Lv. 20:26). Si este pasaje menciona la separación, también todo el capítulo habla de pureza de conducta.

La Salvación


Sólo a través de la fe en Jesús puedes ser salvo, y para recibir la fe, es por el oír la palabra de Dios. Debes de leer, de oír la palabra de Dios, de entrar en un clamor a Dios por un arrepentimiento, por un aceptar a Cristo en tu corazón como único salvador en tu vida, debes recibir la palabra de Dios en tu corazón hasta que se produzca un cambio, una transformación en tu vida que sólo la produce el Espíritu Santo en tu corazón para hacerte una nueva criatura, busca a Jesús, rindete a sus pies, recibelo en tu corazón y vida, no desmayes, clama con todo tu corazón a Dios amen.

Perseverancia

Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que {el Señor} ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12.

Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y {de la que} hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos. 1 Timoteo 6:12.

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