Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.2 Crónica 7:14.

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Los demonios que le quitan la Palabra a los que la oyen


Jesús nos enseña en la parábola del sembrador, que los demonios le quitan la Palabra, a las almas que no la retienen en sus corazones.

Intruducción:

Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. Marcos 4:15 RVR60.

Hay personas que se le predica la Palabra de Dios, y le prestan atención para escucharla, pero luego terminada la exhortación vienen los demonios y quitan la Palabra que se sembró en el corazón. 

¿Cómo los demonios le quitan las palabras que fue sembrada en los corazones? 

Primeramente debemos de conocer que la palabra (Demonio) se traduce como espíritu inmundo, o sea que son espíritu que perdieron sus cuerpos en uno de los juicios de Dios. Los demonios son seres espirituales con capacidad sobre humana, porque conocen el mundo espiritual, y conocen plenamente la vida del hombre desde su creación. Los demonios conocieron a Jesús primero que muchos hombres Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. Lucas 8:27-28 RVR60 ). Por consiguiente, los demonios cumpliendo la misión encomendada por su jefe Satanás, hacen que el hombre que recibe la Palabra la olvide ¿De qué forma? Llevándolo a la faena diaria, A la tentación de los deseos carnales, A lo que el mundo ofrece para alejarlo de la Biblia, Al enfriamiento de corazón (Mateo 24:12), Al temor, padecimiento, incredulidad. 

Deja que la palabra de Dios sea sembrada en tu corazón ¿De que forma? Oyéndola, recibiéndola, reteniéndola, y dando fruto, creyendo en la obra de Cristo en la cruz por el pecado del hombre ( Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Marcos 4:20).

(Oración)  Dios mio, te pido que tu palabra germinen en mi corazón, que no halla demonio que intente quitármela, Padre la recibo, y acepto a Jesucristo como mi único Salvador en mi corazón, en el nombre de Jesús amen.  

DOMINGO CRUZ MINISTERIO.

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El Diseño Original


Santidad

El NT emplea el término «hagios» que también en ocasiones significa separado, consagrado, puesto aparte (Lc. 2:23), pero con mayor frecuencia «puro». Ser santo es ser sin «mancha, ni arruga ni cosa semejante» (Ef. 5:26-27). Y en 2 Co. 7:1 se lee: «Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios ». Nuestra santidad está estrechamente relacionada con la de Dios. «Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos» (Lv. 20:26). Si este pasaje menciona la separación, también todo el capítulo habla de pureza de conducta.

La Salvación


Sólo a través de la fe en Jesús puedes ser salvo, y para recibir la fe, es por el oír la palabra de Dios. Debes de leer, de oír la palabra de Dios, de entrar en un clamor a Dios por un arrepentimiento, por un aceptar a Cristo en tu corazón como único salvador en tu vida, debes recibir la palabra de Dios en tu corazón hasta que se produzca un cambio, una transformación en tu vida que sólo la produce el Espíritu Santo en tu corazón para hacerte una nueva criatura, busca a Jesús, rindete a sus pies, recibelo en tu corazón y vida, no desmayes, clama con todo tu corazón a Dios amen.

Perseverancia

Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que {el Señor} ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12.

Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y {de la que} hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos. 1 Timoteo 6:12.

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