En oración por República Dominicana ante la llegada del huracán María, acerquemosno confiadamente al trono de gracia para alcanzar misericordia (Hebreos 4:16).

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Antes de ir a la batalla


El cristiano tiene una batalla espiritual que librar cada día, por consiguiente no dependemos de nuestra propia fuerzas para lograr la victoria. El rey Asa conocía a quien tenía que recurrir, cuando venía contra él un ejercito con multitud de personas (2Crónicas 14:1-15 RVR60).

Introducción:

Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tienen fuerzas ! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejercito. Oh Jehová, tu eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. 2Crónicas 14:11 RVR60.

<< Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo >> El rey Asa ante de buscar una iniciativa, una brillante idea ¿Que hizo? Oró a Dios. Antes de buscar una solución a tu situación por vía humanas, acércate de corazón a Dios, y clama. Jehová su Dios: La Palabra indica que Jehová era su Dios, o sea que el rey Asa tenía una relación intima, una comunión plena con Dios, por eso era su Dios.

<< Oh Jehová para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas >> Para Jehová Dios no hay distinción de personas, El ayuda al fuerte, como ayuda al débil, al rico o al pobre, porque lo que Dios ve es el corazón de quien le está clamando.

<< Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejercito >> El rey Asa reconocía que su única ayuda no era el hombre, no eran las armas de guerra, era Jehová Dios su ayudador. Y en tu nombre: Reconocía  la perfección Divina y el poder que implica el nombre de Dios, tendiendo la fe, y la certeza de que  iba a recibir la victoria contra el enemigo. 

<< Oh Jehová, tu eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre >>  La fe viva de Asa para Dios estaba en acción, testificando que El era su Dios, y que no había otro como Él, que le mostrara a sus enemigos que nadie le puede hacer resistencia. Aunque venga un ejercito contra ti, creerlo por fe,  tu tienes un Dios poderoso que pelea por ti la batalla, y te da la victoria. 

(Oración)  Dios mio, te pido que yo dependa de ti completamente en mi vida, que no dependa de lo terrenal, sino de tu misericordia, en el nombre de Jesús amen.

DOMINGO CRUZ MINISTERIO.

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La Armadura de Dios

Santidad

El NT emplea el término «hagios» que también en ocasiones significa separado, consagrado, puesto aparte (Lc. 2:23), pero con mayor frecuencia «puro». Ser santo es ser sin «mancha, ni arruga ni cosa semejante» (Ef. 5:26-27). Y en 2 Co. 7:1 se lee: «Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios ». Nuestra santidad está estrechamente relacionada con la de Dios. «Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos» (Lv. 20:26). Si este pasaje menciona la separación, también todo el capítulo habla de pureza de conducta.

La Salvación


Sólo a través de la fe en Jesús puedes ser salvo, y para recibir la fe, es por el oír la palabra de Dios. Debes de leer, de oír la palabra de Dios, de entrar en un clamor a Dios por un arrepentimiento, por un aceptar a Cristo en tu corazón como único salvador en tu vida, debes recibir la palabra de Dios en tu corazón hasta que se produzca un cambio, una transformación en tu vida que sólo la produce el Espíritu Santo en tu corazón para hacerte una nueva criatura, busca a Jesús, rindete a sus pies, recibelo en tu corazón y vida, no desmayes, clama con todo tu corazón a Dios amen.

Perseverancia

Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que {el Señor} ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12.

Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y {de la que} hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos. 1 Timoteo 6:12.

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